Sea cual sea su destino veraniego,
siempre estará expuesto a la picadura de algún animal. Tanto las abejas,
como las avispas, los mosquitos, y las medusas y anémonas, o algunos
peces, suelen producir urticarias, lesiones habonosas, y picor. Pueden
llegar a ser graves en niños y personas alérgicas. Es preciso tomar
medidas preventivas como el uso de insecticidas no tóxicos y de
dispositivos del tipo ‘enchufes’, para prevenir durante el día y la
noche las picaduras de insectos.
Los mosquitos son los insectos que más
picaduras producen. Atacan sobre todo desde el atardecer hasta la salida
del sol. Sólo pica la hembra, pues el macho solo requiere néctar.
Las pulgas pican en forma de línea o
grupos formando pápulas (ronchas) centradas por el punto de la picadura.
Pueden transmitir enfermedades con su picadura.
Las de los chinches son picaduras
grandes aisladas. Mucho cuidado porque suelen permanecer en las prendas
de vestir para seguir picando a la víctima, siempre de forma lenta y
permanente.
Otros insectos molestos son las moscas,
aunque sus picaduras no suelen originar lesiones, salvo alguna pápula.
Todo lo contrario que los tábanos, que pueden producir habones que,
fácilmente, se infectan, lo que origina abscesos en la piel más o menos
grandes. La atención de estas picaduras requiere el diagnóstico y el
tratamiento del especialista.

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